Hace unos meses, en una reunión con un par de colegas que llevan años montando proyectos digitales, salió el tema de siempre: qué herramienta de email marketing usar cuando estás empezando y no quieres gastarte un dineral. Y los tres, sin ponernos de acuerdo, dijimos lo mismo: Mailrelay.
No es casualidad. Si te das una vuelta por foros de marketing digital, grupos de Facebook de emprendedores o comunidades de freelancers en español, vas a ver que el nombre se repite una y otra vez. Y siempre con buenas reseñas. La pregunta que me hago entonces es: ¿qué tiene esta herramienta que hace que los usuarios la prefieran frente a opciones tan conocidas como Mailchimp, Brevo o ActiveCampaign?
En este artículo voy a intentar responder a eso. Sin postureos comerciales, contándote lo que la gente valora de verdad cuando elige Mailrelay y se queda con ella durante años.
La primera razón: la cuenta gratuita es de otra liga
Vamos al grano, porque este es el punto que más impacta a la gente la primera vez que descubre la plataforma.
La cuenta gratuita de Mailrelay permite enviar hasta 80.000 correos al mes a una base de hasta 20.000 contactos. Si vienes del mundo Mailchimp, donde el plan gratis se queda en 1.000 envíos, o de Brevo con sus 300 emails al día, los números de Mailrelay parecen un error de programación. Pero no lo son. Llevan así años.
Y ojo, porque no es solo cuestión de cifras infladas. La cuenta gratuita incluye:
- Estadísticas completas en tiempo real (aperturas, clics, rebotes, mapas de calor)
- Editor visual con IA integrada para crear boletines sin saber diseño
- Automatizaciones y flujos de trabajo
- Servidor SMTP para correos transaccionales
- API REST para integraciones
- Soporte humano en español
Y un detalle que muchos no aprecian hasta que llega el momento: no se añade publicidad ni el logo de Mailrelay en tus correos. Tu newsletter sale con tu marca, tu identidad y nada más. Algo que sí hacen casi todas las “alternativas gratuitas” del mercado, y que cualquiera con un mínimo de profesionalidad detecta a los cinco segundos.
La segunda razón: hablar con humanos que entienden tu idioma
Te voy a contar algo que me pasó hace un tiempo. Estaba ayudando a una amiga a montar su primera campaña en una herramienta internacional muy famosa. Hubo un problema con la autenticación SPF y DKIM en su dominio (cosas técnicas que pasan), y abrimos un ticket de soporte.
La respuesta llegó 36 horas después, en inglés, copiando y pegando un artículo de la base de conocimiento que ya habíamos leído. Tuvimos que escribir tres veces más para que entendieran que el problema no era ese.
Cuando esa misma amiga migró a Mailrelay y tuvo una duda similar, llamó por teléfono. Le contestó un consultor en español, en menos de cinco minutos, le pidió que le compartiera la pantalla y se lo solucionó en quince minutos.
Esa diferencia, que parece pequeña cuando lees un artículo como este, es enorme cuando estás en mitad de un envío urgente y algo se rompe. Y es una de las razones principales por las que los usuarios se quedan en Mailrelay incluso cuando podrían irse a alternativas más conocidas internacionalmente.
El soporte de Mailrelay incluye:
- Atención telefónica en español
- Chat en directo con consultores reales
- Sistema de tickets
- Soporte disponible en cuentas gratuitas también
Esto último es importante: el soporte humano no está reservado a las cuentas de pago. En la gratuita también te atienden. Y eso, créeme, no es lo habitual en el sector.
La tercera razón: una entregabilidad que se nota
Aquí entramos en terreno técnico, pero es importante porque es donde muchas herramientas fallan sin que el usuario se entere hasta que es demasiado tarde.
La entregabilidad es el porcentaje de correos que llegan realmente a la bandeja de entrada del destinatario, frente a los que terminan en spam, en promociones o directamente bloqueados. Y la mayoría de plataformas baratas o gratuitas comparten infraestructura entre miles de usuarios, lo que significa que si uno hace spam, todos los demás pagan las consecuencias en forma de IPs marcadas y peor reputación.
Mailrelay funciona de otra manera. Tiene rangos de IPs propios y algoritmos diseñados para optimizar la entrega de envíos masivos. Esto se traduce en que cuando mandas un correo desde Mailrelay, hay una probabilidad mucho más alta de que llegue al inbox principal y sea leído.
Por eso la usan empresas como IKEA, Santander, Renault, Heineken o Walmart para sus envíos masivos. No porque sea barata (en planes empresariales tiene su precio), sino porque cuando mandas millones de correos al mes, una diferencia del 5% en entregabilidad significa cientos de miles de aperturas más.
Y lo bonito de esto es que la cuenta gratuita usa la misma infraestructura. No hay un “Mailrelay para pobres” y un “Mailrelay para ricos”. La calidad técnica es la misma para todos.
Si quieres entender mejor cómo funciona técnicamente todo esto, Mailrelay tiene un glosario muy completo donde explican qué es un servicio de correo electrónico y cómo afecta a la entregabilidad de tus campañas. Vale la pena echarle un vistazo si vienes nuevo al mundillo.
La cuarta razón: el editor con IA simplifica la vida
Una queja recurrente de los usuarios de email marketing, sobre todo si no son diseñadores, es lo complicado que resulta crear newsletters bonitas sin pasar horas peleándose con plantillas.
Mailrelay incluye un editor visual de arrastrar y soltar bastante sólido, pero el detalle que marca la diferencia es la IA integrada. Le cuentas qué quieres comunicar, le das algo de contexto, y te genera una plantilla básica con textos coherentes que luego puedes ajustar.
No es magia. No te va a sustituir a un copywriter profesional. Pero para ese momento del viernes a las cinco de la tarde en el que necesitas mandar la newsletter de la semana y vas tarde, te ahorra una hora larga de trabajo. Y eso, multiplicado por las semanas del año, es muchísimo.
Comparativa: Mailrelay frente a las alternativas más populares
Para que veas con datos por qué los usuarios eligen Mailrelay, aquí tienes una comparativa de las cuentas gratuitas:
| Característica | Mailrelay | Mailchimp | Brevo | MailerLite |
| Envíos al mes (gratis) | 80.000 | 1.000 | 9.000 (300/día) | 12.000 |
| Contactos máximos (gratis) | 20.000 | 500 | Ilimitados | 1.000 |
| Soporte telefónico en español | Sí | No | No | No |
| Sin logo de la marca en emails | Sí | No | No | No (en gratis) |
| Editor con IA | Sí | Sí | Sí | Sí |
| Automatizaciones en gratis | Sí | Limitado | Sí | Limitado |
| IPs propias para entregabilidad | Sí | No (en gratis) | No (en gratis) | No (en gratis) |
| Servidor SMTP en gratis | Sí | No | Limitado | No |
| API REST en gratis | Sí | Limitado | Sí | Limitado |
La tabla habla por sí sola. La diferencia más bestial está en el volumen de envíos: Mailrelay ofrece 80 veces más capacidad gratuita que Mailchimp. Pero más allá del número, lo que marca la diferencia real es la combinación de soporte humano, entregabilidad seria y un editor que de verdad ayuda a trabajar más rápido.
La quinta razón: escalabilidad sin migrar
Esta es la razón menos sexy pero probablemente la más importante a largo plazo.
Cuando una PYME elige una herramienta de email marketing, normalmente no piensa en lo que va a necesitar dentro de tres años. Y ahí está el error. Porque cuando llevas dos años montando automatizaciones, plantillas, segmentaciones y un histórico de campañas, cambiar de herramienta es uno de los procesos más dolorosos que existen en marketing digital.
Mailrelay se diferencia porque empieza siendo gratis y crece contigo sin que tengas que migrar a ningún sitio. ¿Necesitas enviar 200.000 emails al mes? Subes de plan. ¿Llegas al millón? Sigue siendo Mailrelay. ¿Tienes una empresa con necesidades muy específicas y volumen empresarial? Existen planes empresariales con servidores dedicados.
Pero la interfaz, las plantillas, las automatizaciones y los datos siguen siendo tuyos en la misma cuenta. No hay drama de migración, no hay pérdida de datos, no hay reaprender una herramienta nueva. Y eso, cuando lo valoras a tres años vista, es oro puro.
¿Hay algo malo? Seamos honestos
No quiero hacer un artículo donde todo es perfecto, porque ninguna herramienta lo es. Estas son las cosas que algunos usuarios echan en falta o critican de Mailrelay:
- La interfaz, aunque funcional, no es tan moderna visualmente como la de algunas alternativas norteamericanas. A nivel de usabilidad cumple, pero no gana premios de diseño.
- Si vienes de Mailchimp, los primeros días puede que te cueste encontrar algunas opciones. La curva de aprendizaje no es brutal, pero existe.
- Las integraciones nativas con apps muy específicas pueden ser limitadas. Tiene API robusta y se conecta con Make.com, WooCommerce, Zapier y muchas más, pero si tu CRM es de nicho, conviene revisar antes.
Para la mayoría de PYMES y profesionales, ninguna de estas cosas es un dealbreaker. Pero merece la pena mencionarlas para que tomes la decisión con toda la información sobre la mesa.
Entonces, ¿por qué los usuarios prefieren Mailrelay?
Si me pides que resuma todo en pocas frases, diría que los usuarios prefieren Mailrelay por una mezcla muy específica de cosas:
Primero, porque pueden empezar gratis con una capacidad real, no simbólica. Segundo, porque cuando algo se complica, hay una persona en español al otro lado del teléfono que les soluciona el problema. Tercero, porque la entregabilidad funciona y los correos llegan donde tienen que llegar. Y cuarto, porque saben que si su proyecto crece, la herramienta crece con ellos sin necesidad de migrar a nada.
No es una sola cosa. Es la suma de todo. Y cuando llevas un par de meses usándola, esa suma se nota.
Cómo probar Mailrelay sin compromiso
Lo bonito de todo esto es que probarlo no te cuesta nada. Te creas la cuenta gratuita, importas tus contactos, montas tu primer boletín y le das a enviar. En menos de una hora tienes una campaña funcionando y datos llegando al panel.
Si te gusta, te quedas. Y si no, no has perdido nada más que un rato de tu tarde. Pero conociendo cómo funciona la herramienta, lo más probable es que te quedes.
Échale un vistazo a Mailrelay y prueba tú mismo por qué tantos usuarios la prefieren frente a alternativas mucho más conocidas. A veces, lo bueno no es lo que más se anuncia.
